Se hace de noche y acabo de confundir el reflejo de la luz de la habitación con la presencia de la luna. Debería estar haciendo mis tareas, pero lo he intentado demasiadas veces como para continuar fingiendo que estoy entendiendo lo que escribo. He decidido parar un poco y solo escribir...
Los árboles, más lilas que nunca, parecían son
reírle a cada paso. Sabía que cada segundo se acercaba más a un reencuentro que le traería, si no felicidad, al menos amplias sonrisas. Comenzó a observar su alrededor, quería captar cada detalle del reencuentro las estrellas brillaban con colores nuevos y el cielo parecía mar. ¿Estaba todo eso en su lugar? ¿sus percepciones la estaban engañando una vez más? Nada importaba, las características del entorno no eran más que un pequeño detalle frente a lo que ella sentía.
Llegó la hora, pasaron los minutos, se extendieron los momentos, el tiempo se hizo eterno y las acciones infinitas en un suspiro. Nada pasaba, nadie llegaba. Expectante miraba a su alrededor, primero con ansias, luego con desesperación,
finalmente con desesperanza. Él no llegó.
Era tarde, el cielo volvía a ser cielo, esta vez más obscuro que nunca. Las estrellas se perdían en el gris de la nuevas nubes, los árboles, ahora solo sombras, se extendían casi tocando la cima de los montes que los rodeaban. El paisaje había cambiado, ríos corrían de sus ojos.
"No era una cita-pensaba- quizás le pasó algo...
Quizás no era hoy, quizás no era este lugar... Tal vez entendí algo mal"
Marchándose con la tristeza de un paisaje borrado, cruzó con lentitud el pavimento mojado. Sus percepciones, nuevamente exaltadas, no supieron explicar si llovía o eran solo sus lágrimas, pero ahí, con las calles inundadas llegó a una esquina, alcanzó a ver una luz verde que se extinguía y daba paso a una luz roja... borrosa, extraña, como fuera de lugar ¿De donde venía? ¿por qué estaba allí? No importaba, ni siquiera emprendía por que se lo preguntaba. Entonces un paso fuera de la vereda, dos pasos en la calle y el sonido estrépito de una bocina perdida en la inmensidad, gritos, luego voces, posteriormente murmullos... después, solo silencio.
"No era una cita, Quizás le pasó algo, quizás no era hoy, quizás no era este lugar... tal vez entendí algo mal"
En la esquina opuesta el joven escuchaba el bullicio, las cosas también habían cambiado para él, el paisaje era negro y una misteriosa fuerza lo guiaba en la dirección contraria, caminaba, luego trotaba, al otro segundo corría, desesperado... Nada tenía sentido, chocaba con árboles que se interponían en su camino -¿o eran personas?- las estrellas comenzaban a acabarse, y el camino parecía ser eterno. Llegó y el paisaje se transformó de nuevo, se encontraba como en el claro de un bosque, rodeado por arboles indolentes, que murmuraban entre si, cosas en el lenguaje del los árboles. En medio una musa herida, brotaba lágrimas de arcoiris de la herida de su corazón, él la vio y la reconoció enseguida, ella lo miraba pero no lo veía...
Solo la rocé -se disculpaba el chofer del automovil- ella cruzó con luz roja, no la vi, no era mi intención. La muchacha no conseguía fijar la vista en un punto fijo, no hasta que lo vio a él. Entre tantos árboles un dios había bajado desde el olimpo, y la miraba preocupado.
-Estoy bien...
-Te ves algo chocada
-Fue un Dragón enorme! lo hubieses visto Adrew! tenía una fuerza de otro mundo, y venía directo a mi... pero en el último segundo cambió de dirección, pasó por mi lado y solo me rosó... pensé que me comería!
- Que susto me haz dado! Mislaine... como es que no has visto las luciérnagas cambiando de color?
- Andrew... yo las vi, pero no las entendí, no compren
día lo que significaban. Se veían borrosas...
- Estabas llorando?
-Quizás...
Ambos se pusieron de pie, frente a espectadores que lo creían locos, comenzaron a caminar con lentitud.
-Cuantas veces te he dicho que no recorras bosques peligrosos? mucho menos cuando te llueve el alma!
- Andrew... tu no llegabas...
-Mislaine! yo estaba esperándote!... pero en la nube equivocada
Ambos rieron de su torpeza, y volvieron a la realidad con la llamada de una señora
-Se siente bien pequeña?
-em... si gracias...
-Creo que se ha golpeado la cabeza... esta diciendo incoherencias desde que se levantó. Desea que llame a su madre?
Andrew y Mislaine la observaron, fingieron cordura por segundos y siguieron su camino...

La gente que vive la realidad se preocupa tanto!

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