domingo, 26 de febrero de 2012

Es algo como esto:

"El hombre aquel  comenzó a transformarme en pájaro, en un pájaro de tamaño humano. Empezó por los pies: vi cómo se convenían poco a poco en unas patas de  gallo o algo así. Después siguió la transformación de todo el cuerpo, hacia arriba, como sube el agua en un estanque. Mi única esperanza estaba ahora en los amigos, que inexplicablemente no habían  llegado. Cuando por fin llegaron, sucedió algo que me horrorizó: no notaron mi transformación. Me  trataron como siempre, lo que probaba que me veían  como siempre. Pensando que el mago los  ilusionaba de modo que me vieran como una persona normal, decidí referir lo que me había hecho.  Aunque mi propósito era referir el fenómeno con tranquilidad, para no agravar la situación irritando al mago con una reacción demasiado violenta (lo que podría inducirlo a hacer algo todavía peor), comencé a contar todo a gritos. Entonces observé dos hechos asombrosos: la frase que quería pronunciar salió convertida en un áspero chillido de pájaro, un chillido desesperado y extraño, quizá  por lo que encerraba de humano; y, lo que era infinitamente peor, mis amigos no oyeron ese chillido,  como no habían visto mi cuerpo de gran pájaro; por el contrario, parecían oír mi voz habitual diciendo cosas habituales, porque en ningún momento mostraron el menor asombro. Me callé, espantado. El  dueño de casa me miró entonces con un sarcástico brillo en sus ojos, casi imperceptible y en todo caso sólo advertido por mí. Entonces comprendí que  nadie, nunca,  sabría que yo había sido  transformado en pájaro. Estaba perdido para siempre y el secreto iría conmigo a la tumba"


         Estaba pensando en todo esto que siento cada vez que pienso en este blog y recordé este fragmento con un gran  ¡Así me siento! -vaya mierda. He cambiado, eso es claro... tengo 20 años, soy universitaria, tengo una relación, estrés, problemas, lo "típico"... Cada vez que digo que me siento distinta me dicen que he crecido, vale. Pero no hablo de eso, no hablo de un cambio de esos... y me siento así... Estoy distinta, perdí algo, no encuentro más magia en todo este cuento, hay unas campanitas que ya no suenan en mi interior y de pronto los colores parecen más opacos que antes ¿es esto crecer? La vida me parece a ratos un camino trazado, vano, desteñido... lo "típico". Perdí la magia y nadie se da cuenta, lo digo, lo grito y nadie parece oírme... yo no me convertí en pájaro (que lindo sería al menos poder volar) yo me convertí en un algo muy normal, y desde lo más profundo de mi mí corazón se niega a eso y lanza chillidos que a veces ni yo entiendo, que nadie más parece comprender... que ven como algo normal para una persona normal  cuando no es así... es como una lucecita que se va apagando y ya no encuentra más esperanzas para negarse a morir y morir no es más que seguir, seguir adelante, seguir ese rumbo... lentamente ponerse gris y terminar de encajar en una ciudad caótica y sin sentido, un buen engranaje que hace exacto lo que se pide de él. ¿Por qué si yo me siento tan distinta y triste, el resto me ve más madura y crecida? casi aplauden un cambio que a mi me asfixia... 
        Lo más terrible de todo es que creo que llegará el momento en que yo misma olvide esa transformación, lo que fui antes... que hubo un pasado a color y magia. Creeré sin esperanzas que lo que veo es todo lo que existe, que el camino que recorro es el único que se puede recorrer, me sentiré culpable -como ahora me siento- por sentir que algo me falta y sacaré pronto de mi cabeza todos esos pensamientos y me odiaré cada vez que me vaya a la cama y no pueda dormir, odiaré cada paso desesperanzado, cada mirada vacía, cada sonrisa triste, cada "estoy bien"...
        No, no quiero animos a estas alturas, no quiero que me digan todo lo que tengo, lo afortunada que soy. No quiero que me digan que esto es crecer, o que lamentan que no sea feliz... solo quiero que entiendan esto, algo de mi me dio la espalda y se fue lejos, algo me transformo en esto que veo y no es normal, no está bien, no está bien que nadie más lo vea, que nadie más note que me falta la mitad de la vida, que estoy a medio desteñir, no está bien que me vean bien, así tan normal, ni que yo llegue a creermelo la mitad del día.