Puedo llenar tus oídos
De los marchitos pétalos de mis sentires
Y vaciar en tus labios
la amargura de palabras prisioneras
Mas nunca podrás comprender
La agonía de este silencio
Y la angustia que se esconde
Tras la sonrisa que te calma
lagrimas fugitivas te evitan día a día
ires y venires de un cuerpo que escapa

0 sentires ajenos:
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